CUANDO EL VIRUS PASE II

Ángel Luis Vázquez
Economista - Administrador Concursal


CUANDO EL VIRUS PASE II

(Se avecinan curvas)

Hoy me han enviado por “WhatsApp” un bello poema del autor argentino Luis Landriscina, que empieza de la siguiente forma:

Cuando la tormenta pase
Y se amansen los caminos
y seamos sobrevivientes
de un naufragio colectivo.

Con el corazón lloroso
y el destino bendecido
nos sentiremos dichosos
tan sólo por estar vivos.

Cierto es que nos sentiremos dichosos por el solo hecho de estar vivos, pero no es menos cierto que el panorama que se avecina no es nada alentador.

Como ejemplo de este negro panorama, baste con que decir que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, alerta de que la actividad turística, que representa un 12% del PIB de España, se desplomará un 70% a nivel global.


Previsiones de la OCDE:
  • Cada mes de confinamiento tendrá un impacto económico de dos puntos porcentuales sobre el crecimiento económico. Así, si el cierre se prolonga durante tres meses, el crecimiento anual del PIB podría caer entre un cuatro y seis puntos porcentuales.      
  • El impacto negativo potencial en España de esta caída en el PIB provocaría un desplome de la actividad de casi el 30%, solamente superado por Alemania, México, Japón y Grecia y muy por encima del 15%, estimado para Irlanda. 
  • Esta fuerte caída en España está directamente relacionada con el hundimiento del turismo actividad que, recordemos, en España aporta ceca del 12% del PIB.
El Secretario General de la OCDE, Ángel Gurría, traslado a los líderes del G20 estas preocupantes estimaciones y les pidió medidas contundentes, pero también coordinadas para salvar vidas y apoyar a un sector privado que presentará grandes debilidades, cuando la crisis sanitaria haya pasado.

El Secretario General de la OCDE pide al G20 una especie de “plan Marshall” pues, en su opinión, “La pandemia trae consigo la tercera y la mayor crisis económica, financiera y social del siglo XXI tras el 11-S y la crisis financiera mundial de 2008"

No solo la OCDE anticipa un escenario complicado. La crisis sanitaria, económica y social desatada por el coronavirus Covid-19 llevará a la economía española a un escenario recesivo de, al menos, un año en el que el tejido productivo expulsará un millón de trabajadores, según el promedio de previsiones de los expertos consultados por el Economista[1].

En cuanto a la recuperación, tenemos opiniones de todo tipo. Juan Fernando, profesor del CEF, no piensa que salgamos completamente de la crisis antes del 2024. El economista Daniel Lacalle es más optimista, por el contrario, y sus previsiones apuntan a que la crisis puede durar solo un par de años, al igual que el también economista Javier Santacruz, quien atisba una recuperación relativamente rápida[2].

En este contexto, las empresas españolas tendrán que afrontar vencimientos de bonos, según los datos de Bloomberg, por más de 60.000 millones de euros de aquí a fin de año y, si la situación no cambia, lo harán en un contexto mucho más complicado del que disfrutaban hasta el momento[3].

La mayor tensión se ha vivido en la deuda corporativa sin grado de inversión, cuyo diferencial con el bono alemán a 10 años ha llegado a dispararse hasta los 950 puntos básicos, incluso por encima del pico de la crisis de deuda periférica, pero aún por debajo de los máximos marcados en la gran crisis financiera.

Cualquier tipo de empresa se enfrenta, en cualquier caso, a un panorama complicado para emitir en estas fechas. Hablamos de emisiones de grandes empresas que tienen su vencimiento en este año, caso de: Iberdrola, con 1.100 millones el 23 de marzo; ACS, con 500 millones, Autopistas del Atlántico, por 400 millones y la filial del BBVA en EE. UU. por 230 millones el 1 de abril; Santander, 2.500 millones en julio; BBVA, 3.000 millones en septiembre; Telefónica, 1.250 millones en octubre; Sabadell, 1.500 millones; CaixaBank, 1.500 millones y así sucesivamente.

¿Qué va a pasar con los autónomos y las Pymes, auténticos motores de nuestra economía? El panorama con el que se van a encontrar, cuando pase la alarma sanitaria, es más que preocupante: subida de impuestos, anunciada por la Administración, la cual, aunque todos los expertos indican su incongruencia, de momento nadie de la Administración ha dicho nada en contrario; un férreo calendario fiscal, que, aunque todos los expertos han pedido flexibilización en las declaraciones fiscales, de momento la Administración se mantiene inflexible[4]; un escenario internacional recesivo que va a afectar de lleno a los sectores clave de nuestra economía como es el turismo con un efecto directo en hostelería y restauración e indirecto en prácticamente todos los sectores; unas medidas, como  el denominado “permiso retribuido recuperable”, cuyos  costes serán asumidos por las empresas en tanto en cuanto mantendrán las retribuciones íntegras de las horas no trabajadas, etc. …….

¿Que va a pasar con las empleadas del hogar, las personas que cuidan a nuestros ancianos, menores y discapacitados[5].

Y, por último, ¿Qué va a pasar con todos los empleados por cuenta ajena que se encuentran en un ERTE, cuando pase la alerta sanitaria?.

Según Europa Press[6], las CC.AA. registran hasta este lunes 30 de marzo casi 300.000 peticiones de ERTE, con 1,6 millones de trabajadores afectados

Parece que el “efecto dominó” es más que probable….

La falta de liquidez en las empresas por la ausencia de ingresos durante el tiempo en que han visto obligadas a permanecer sin actividad, va a tener como  consecuencia  que muchas de ellas no vuelvan a abrir nunca más, lo que afecta negativamente al empleo y, al tener menos ingresos los trabajadores y unas expectativas económicas muy negativas, se reducirá el consumo, y los ingresos de las empresas, que todavía sigan funcionando, lo que, a su vez, ocasionará nuevas quiebras y más desempleo.



Nadie discute que la lucha contra la epidemia constituya la prioridad absoluta pero, además, el Gobierno tiene que intentar limitar los daños colaterales y proteger el tejido productivo, evitando se produzca una espiral de crisis de liquidez con las consecuencias de concursos de empresas en cadena.

Según un trabajo publicado por J.P. Morgan, “Cash is the King”: Flow, Balances, and Buffer Days”, en el que se han estudiado mas de 600.000 Pymes, se llega a la conclusión de que la tesorería es el factor esencial para la supervivencia de las PYME.

Y los datos más relevantes a ese respecto pueden verse en el siguiente gráfico:

En el que claramente podemos observar que el 25% de las PYME solo tienen reservas de “cash”, de liquidez, para 13 días y que el 50% de las PYME alcanza unas reservas de tesorería para hacer frente a los gastos de, exclusivamente, 27 días.

Las PYME, por término medio, solo tienen reservas en efectivo para hacer frente a un mes de gastos corrientes.

Parece estar claro, LA TESORERÍA ES LA CLAVE DE LA RECUPERACIÓN. Como decía el secretario general de la OCDE, hay que diseñar urgentemente un Plan Marshall a nivel de Unión Europea con medidas de impulso fiscal y monetarias extraordinarias. Es necesario un plan de inversión pública “masivo” en cada país, bien coordinado con el sector privado, para crear valor añadido a largo plazo.

Olvidémonos, sin embargo, del gasto por el gasto, como el fallido Plan E de Zapatero, miremos a medidas que inyecten dinero en la economía real como serían las líneas de créditos que se dieron a las empresas para el cobro de las deudas pendientes de todas las Administraciones en la época de Rajoy, las cuales permitieron a muchas empresas sanear sus deterioradas tesorerías.

Es más, ese plan de inversión debe combinarse con rebajas impositivas y políticas monetarias más ambiciosas.

“Cash is the King”. La tesorería es la clave de la recuperación. Es imprescindible que el crédito siga llegando a las empresas y autónomos para evitar una crisis de liquidez que se convierta en una espiral de concursos de acreedores en cadena.

Es necesario preservar el empleo, aunque sea reduciendo por ley temporalmente salarios y suspendiendo las cotizaciones a la Seguridad Social. Esto puede sonar a pecado, pero, a la larga, para el empleado es mejor cobrar menos, que ingresar en las filas del desempleo y, para la Seguridad Social, es mejor recaudar menos, que tener que pagar el doble de lo que se recaude en subsidios de desempleo.

También es imprescindible que el crédito siga llegando a las empresas y autónomos para evitar impagos y quiebras, para lo cual se tendrá que poner en marcha urgentemente una batería de medidas como, por ejemplo, la reducción de los coeficientes de caja a los bancos para aumentar su liquidez, líneas de crédito para la tesorería de las PYME y autónomos con la garantía del Estado que movilicen recursos en cuantía suficiente[7], bonificar los préstamos facilitados por los bancos para la tesorería de las PYME y autónomos al margen de las líneas anteriores mediante incentivos fiscales y todas las herramientas que puedan facilitar e incentivar a las entidades financieras a que inyecten liquidez al sistema en cuantía suficiente.

Debemos fijarnos en lo bueno que están haciendo otros países. Por ejemplo, el gobierno británico ha diseñado un paquete de medidas que, dejando al lado los aspectos relativo a los limites y vencimientos, concentras su mayor valor añadido  en que el Estado cubre los intereses y comisiones de los primeros 12 meses, la prohibición de cualquier tipo de comisión por la concesión y la reducción del papeleo asociado a la solicitud, sobre todo, para importes por debajo de un determinado umbral.

La pandemia de Covid-19 nos ha traído una tragedia humana y un previsible escenario económico con unos daños colaterales tan importantes que nos tenemos que remontar a la España de la postguerra para encontrar algo parecido, y que puede poner a nuestro país en riesgo de “default”.

Por ese motivo, debemos ser más ambiciosos y osados a la hora de pedir al Gobierno medidas que, en circunstancias normales, podrían parecer descabelladas, políticamente incorrectas o simplemente tabú.

En ese sentido, proponemos que, verbigracia:

  • Por un periodo de tres meses se deberían congelar todos los impuestos y las cotizaciones a la Seguridad Social.
  • Por igual periodo, los suministros esenciales, como son la electricidad y los combustibles, se deberían bonificar en, al menos, un 60% que es la cantidad de impuestos que llevan asociados por término medio.
  • Congelar todas las partidas presupuestarias que no estén destinadas a la financiación de funciones básicas.
  • Revisar, estudiar y ajustar todas las partidas destinadas a subvenciones de partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales, asociaciones y entidades sin animo de lucro,
  • Adelgazar la estructura del Estado, reduciendo Ministerios, Direcciones Generales y, sobre todo, los “asesores de designación directa”.
Y así sucesivamente.

¡Bueno y ya puestos! Como a estas alturas, ya me habré ganado diferentes calificativos como loco, neoliberal, y alguno más fuerte, si alguien se atreviera a reducir el gasto de las Autonomías, recuperando competencias básicas la Administración Central, aunque solo fuera un recorte del 40% del presupuesto autonómico, ya tendríamos suficiente para financiar las medidas anticrisis.

De lo contrario, todas estas medidas se deberán financiar mediante lo recortes presupuestarios comentados y el déficit, mediante la emisión de bonos del Estado Español, pues, en definitiva, la salida de la crisis la tenemos que pagar entre todos.

Los daños económicos colaterales de la pandemia serán de tal dimensión, que pueden ocasionar el “default” de nuestro país, lo que justifica la toma de medidas extremas e incluso el cambio de modelo.

Y usted, que ha estado leyendo estoicamente el contenido de este artículo, haga también su parte y empiece a cambiar su modelo.

Aproveche estos días de confinamiento y dedique un poco de tiempo a poner al día sus finanzas personales, vea cuantos “días de reserva de cash” tiene, y si las cifras no le cuadran, empiece a tomar disposiciones al respecto, pues se avecinan curvas.


[1] Isabel Acosta / José Luis de Haro. El Economista Sábado 21 de marzo del 2020
[2] El Economista Sábado 21 de marzo del 2020
[3] Carlos Jaramillo el Economista 23/03/2020
[4] A diferencia de España, la gran mayoría de países europeos (22 hasta la fecha) han extendido los plazos para el cumplimiento de las obligaciones tributarias a la generalidad de las empresas, unos ampliando los tiempos de presentación de los impuestos, y otros, el pago de los mismos. Han sido menos los países europeos que han aplazado temporalmente el pago de cotizaciones a la Seguridad Social, aunque sí lo ha hecho alguna primera potencia, como Francia –donde se han diferido los pagos–, o alguno de los países más afectados por esta crisis, como Italia –que ha suspendido las cotizaciones para los sectores afectados para los meses de marzo y abril–.
[5] Ver reciente publicación del Real Decreto-ley 11/2020, de 31 de marzo, por el que se adoptan medidas urgentes complementarias en el ámbito social y económico para hacer frente al covid-19 cuyo contenido no ha dado tiempo a incorporar al presente documento.
[7] Las líneas anunciadas por el gobierno, independientemente de que todavía no han tomado forma, son rígidas e insuficientes.

SOLICITUD DE LA MORATORIA EN EL PAGO DE LAS HIPOTECAS POR EL CORONAVIRUS

abogado

M. Carmen Lucas Contreras
Abogado - Mediador Civil y Mercantil

LOS BANCOS HABILITAN SUS WEBS PARA LA SOLICITUD DE LA MORATORIA EN EL PAGO DE LAS HIPOTECAS POR EL CORONAVIRUS.


LOS REQUISITOS PARA REALIZAR LA SOLICITUD.


La posibilidad de solicitar la moratoria afecta a los préstamos y créditos hipotecarios destinados a la adquisición de vivienda habitual de deudores en situación de vulnerabilidad económica. Las mismas medidas se aplicarán igualmente a los fiadores y avalistas del deudor principal, respecto de su vivienda habitual y con las mismas condiciones que las establecidas para el deudor hipotecario.

Para que el deudor hipotecario pueda acogerse debe cumplir con estos requisitos:

a) Que el deudor hipotecario pase a estar en situación de desempleo o, en caso de ser empresario o profesional, sufra una pérdida sustancial de sus ingresos o una caída sustancial de sus ventas.

b) Que el conjunto de los ingresos de los miembros de la unidad familiar no supere, en el mes anterior a la solicitud de la moratoria, con carácter general, el límite de tres veces el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples mensual. (1.613,52 €)

IMPORTE IPREM MENSUAL=537,84€  
IPREM ANUAL - 14 pagas: 7.519,59€ x 3= 22.559 €

Este límite se incrementará en:
§    0,1 veces el IPREM por cada hijo a cargo en la unidad familiar.
§   El incremento aplicable por hijo a cargo será de 0,15 veces el IPREM por cada hijo en el caso de unidad familiar monoparental.
§  Este límite se incrementará en 0,1 veces el IPREM por cada persona mayor de 65 años miembro de la unidad familiar.
§  En caso de que alguno de los miembros de la unidad familiar tenga declarada discapacidad superior al 33 por ciento, situación de dependencia o enfermedad que le incapacite acreditadamente de forma permanente para realizar una actividad laboral, el límite previsto en el subapartado i) será de cuatro veces el IPREM, sin perjuicio de los incrementos acumulados por hijo a cargo.
§   En el caso de que el deudor hipotecario sea persona con parálisis cerebral, con enfermedad mental, o con discapacidad intelectual, con un grado de discapacidad reconocido igual o superior al 33 por ciento, o persona con discapacidad física o sensorial, con un grado de discapacidad reconocida igual o superior al 65 por ciento, así como en los casos de enfermedad grave que incapacite acreditadamente, a la persona o a su cuidador, para realizar una actividad laboral, el límite previsto será de cinco veces el IPREM.

c) Que la cuota hipotecaria, más los gastos y suministros básicos, resulte superior o igual al 35 por cien de los ingresos netos que perciba el conjunto de los miembros de la unidad familiar.

d) Que, a consecuencia de la emergencia sanitaria, la unidad familiar haya sufrido una alteración significativa de sus circunstancias económicas en términos de esfuerzo de acceso a la vivienda.

¿Qué se entiende como alteración significativa? Cuando el esfuerzo que represente la carga hipotecaria sobre la renta familiar se haya multiplicado por al menos 1,3. Supongamos una familia de 4 miembros en la que trabajan 2 de sus miembros y la suma de sus ingresos mensuales netos eran 2.000€  y la cuota de su préstamo hipotecario para pagar su vivienda habitual es de 650€ mensuales, siendo en este escenario su esfuerzo del 0,325 (resultado de la división del importe de la cuota del préstamo hipotecario, entre los ingresos mensuales 650/2.000). Para saber el esfuerzo que me sitúa en el cumplimiento del requisito, multiplico mi tasa del 0,325, por 1,3, siendo 0,422. Y ahora hago los cálculos con mi situación actual en la que los ingresos netos mensuales descienden hasta los 1.400€ y la cuota del préstamo hipotecario se mantiene. Mi esfuerzo sería 650/1.400€= 0,464. Como es superior a la tasa de referencia del 0,422, estaría cumpliendo este requisito.

¿Qué se considera como caída sustancial de las ventas? Cuando esta caída sea igual o superior al 40%.

¿Qué se entiende por unidad familiar? La compuesta por el deudor, su cónyuge no separado legalmente o pareja de hecho inscrita y los hijos, con independencia de su edad, que residan en la vivienda, incluyendo los vinculados por una relación de tutela, guarda o acogimiento familiar y su cónyuge no separado legalmente o pareja de hecho inscrita, que residan en la vivienda.

La documentación que el RD indica que se debe aportar para hacer la solicitud es la siguiente:

a) En caso de situación legal de desempleo, mediante certificado expedido por la entidad gestora de las prestaciones, en el que figure la cuantía mensual percibida en concepto de prestaciones o subsidios por desempleo. Puedes obtenerlo en la Sede electrónica del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).

b) En caso de cese de actividad de los trabajadores por cuenta propia, mediante certificado expedido por la Agencia Estatal de la Administración Tributaria o el órgano competente de la Comunidad Autónoma, en su caso, sobre la base de la declaración de cese de actividad declarada por el interesado. Puedes obtener el certificado en la Agencia Estatal de la Administración Tributaria o el órgano competente de la Comunidad Autónoma.

c) Número de personas que habitan la vivienda: Libro de familia o documento acreditativo de pareja de hecho. Certificado de empadronamiento relativo a las personas empadronadas en la vivienda, con referencia al momento de la presentación de los documentos acreditativos y a los seis meses anteriores. Que puedes solicitar en el ayuntamiento de cada municipio, comprueba si lo puedes solicitar por teléfono, internet o correo postal.

Declaración de discapacidad, de dependencia o de incapacidad permanente para realizar una actividad laboral.

d) Titularidad de los bienes: Nota simple del servicio de índices del Registro de la Propiedad de todos los miembros de la unidad familiar. Que puedes solicitar por correo electrónico al Registro de la Propiedad donde esté inscrita tu vivienda habitual, o a cualquiera de los Registros de la ciudad donde esté inscrita tu vivienda habitual, incluyendo fotocopia del DNI de todos los miembros de la unidad familiar.

Escritura de compraventa de la vivienda.

e) Declaración responsable del deudor o deudores relativa al cumplimiento de los requisitos exigidos para considerarse sin recursos económicos suficientes según este real decreto-ley, firmada por todos los titulares del préstamo.

Una vez realizada la solicitud de la moratoria con toda la documentación completa, el Banco procederá a su implementación en un plazo máximo de 15 días.

No está muy claro el período de concesión que algunos meses estipulan de Un mes, prorrogable mientras esté vigente el Real Decreto y otros hablan de un máximo de Seis meses.


Durante el periodo de vigencia de la moratoria a la que se refiere el presente capítulo la entidad acreedora no podrá exigir el pago de la cuota hipotecaria, ni de ninguno de los conceptos que la integran (amortización del capital o pago de intereses), ni íntegramente, ni en un porcentaje. Tampoco se devengarán intereses.

CUANDO EL VIRUS PASE…

Ángel Luis Vázquez
Economista - Administrador Concursal

CUANDO EL VIRUS PASE …

Nos vamos a encontrar con que nos ha cambiado la vida, que se ha llevado consigo miles de vidas, unas cercanas, otras conocidas y otras que son solo números de una cruel estadística.

Cuando el virus pase, nos vamos a encontrar con millones de ilusiones frustradas, ilusiones familiares, afectivas y proyectos rotos.

Cuando el virus pase, y una vez finalicen las declaraciones grandilocuentes de las autoridades y cesen los actos de celebración de la victoria, nos vamos a encontrar con la ruina de miles de familias y negocios, con un pueblo sin aliento, y las arcas del Estado vacías.


Atrás quedarán los actos de solidaridad, las peticiones de aplausos, la congelación de las hipotecas, la paralización de los actos judiciales, los aplazamientos y la concesión de ayudas.

Todo volverá a la normalidad, porque siempre vuelve, y los acreedores querrán cobrar y los deudores deberán pagar porque así lo dice la Ley.
Pero cuando todo esto pase, muchas personas se van a encontrar con que su empresa ha desaparecido y ya no tiene una nómina todos los meses.

O en el caso de los autónomos, que su negocio ha tenido que cerrar, porque no han obtenido ingresos durante un periodo prolongado, pero, sin embargo, los gastos (el alquiler, la luz, el teléfono, el renting…) han seguido venciendo todos los días cinco de cada mes, y que cuando intenten reabrir su negocio, lo único que se van a encontrar es un montón de facturas por pagar.

No quiero ser catastrofista ni agorero, pero este es el escenario que nos vamos a encontrar cuando por fin todo esto del dichoso virus pase, y debemos estar preparados.

En estos días de aislamiento obligatorio en nuestras casas, en vez de tanto Netflix, WhatsApp, tanto salir a las ventanas a hacer todo tipo de chorradas, podíamos dedicarle un poquito de tiempo a ver ¿Cómo me voy a encontrar cuando esto termine? A poner blanco sobre negro las finanzas personales.

Lo primero de todo es pensar en cuales son mis compromisos mensuales (alquiler, hipoteca, luz, teléfono, gas, colegio, manutención…), y de todos estos determinar cuales son básicos, y cuales son prescindibles.

Después ver los recursos de los que puedo disponer en un escenario probable (ni optimista ni catastrofista): los ahorros que tengo en el banco, los ingresos que espero obtener por mi trabajo o de cualquier otra fuente (alquileres, rendimientos financieros, derechos de autor, …).

Por el simple ejercicio de confrontar los compromisos con los recursos vamos a poder tener un escenario bastante probable de lo que nos vamos a encontrar cuando todo esto pase.


Si este escenario es positivo, pues nada, vuelva a Netflix, a salir al balcón a cantar La Traviata, pero, si no es muy positivo, no se quede de brazos cruzados, vea donde puede obtener más recursos, hable con sus acreedores y establezca un calendario de aplazamientos que pueda asumir. Ya sabemos que está todo paralizado, pero las empresas siguen trabajando por teletrabajo y todo el mundo está conectado por mail, bancos, proveedores, profesionales,….

Y si el escenario es muy negativo prepare un AEP (Acuerdo Extrajudicial de Pagos), que es una figura jurídica contemplada en nuestra legislación para que los deudores de buena fe puedan conseguir quitas y moratorias adecuadas a su situación financiera que les permita hacer frente a sus compromisos con los acreedores en un plazo determinado.

El expediente de Acuerdo Extrajudicial de Pagos, dentro de lo que cabe, es rápido y sencillo. Con la preparación adecuada[1], y la ayuda de un profesional[2], se puede alcanzar un acuerdo para el deudor en circunstancias muy beneficiosas para el mismo, con quitas entre el 30 y el 50% y esperas de entre 5 y 8 años.

El proceso se comienza con una fotografía o diagnóstico de la situación del deudor: lo que tiene, lo que debe, lo que gana, lo que necesita para vivir, a quien le debe, cuales son los vencimientos, etc.; por eso es muy importante la recomendación anterior de dedicar un poco de tiempo en estos días de aislamiento forzoso a poner encima de la mesa todos estos datos.

Con esta información, un profesional[3] le podrá ayudar a preparar una solicitud que viene tipificada en la Ley y que se presentará a través de un notario en el caso de una persona física no empresario, o en el Registro Mercantil en el caso de una persona física empresario.

Bien a través de un notario, bien a través del Registro Mercantil se realizará la asignación de un Mediador Concursal, que es la figura que determina la Ley Concursal para que gestione con los acreedores los términos del acuerdo.


No se trata de dar aquí un compendio de los acuerdos extrajudiciales de pago, pues basta con indicar algunas de las características mas significativas:
  • Durante la tramitación del expediente el deudor puede continuar con su actividad laboral, profesional o empresarial.
  • Durante la tramitación del expediente se suspende el devengo de intereses de los créditos afectados por el mismo, lo cual es muy importante sobre todo en los denominados “microcréditos” que con intereses y gastos moratorios superiores al 25% pueden hacer que la deuda se multiplique en poco tiempo.
  • Durante la tramitación del expediente, se paralizan las ejecuciones sobre el patrimonio del deudor, y especialmente en lo que a la vivienda propia se refiere.

En definitiva, el Acuerdo Extrajudicial de Pagos es una magnifica herramienta que bajo el amparo de la Ley Concursal (paralización del devengo de intereses, paralización de ejecuciones, …) permite al deudor de buena fe alcanzar acuerdos con los acreedores que le permitan cancelar sus deudas de acuerdo a sus posibilidades.

Y si por desgracia, la situación es tan mala que no se puede alcanzar ningún acuerdo, siempre quedará la posibilidad de solicitar un Expediente de 2ª Oportunidad a efectos de obtener un BEPI (Beneficio de Exoneración de Pasivos Insatisfechos), pero eso se lo contaré otro día ……

Cuando el dichoso virus pase, el panorama que nos vamos a encontrar no va a ser muy favorable, por lo que es recomendable que durante estos días de aislamiento obligatorio dediquemos un poco del tiempo disponible a nuestras finanzas personales, para estar preparado para lo que pueda suceder y no nos “pille el toro”.


[1] Por eso es muy importante dedicar un poco de tiempo a saber exactamente lo que tenemos y lo que debemos, pues esta información es fundamental para el profesional que le acompañe en todo el proceso.
[2] Aquí es muy importante saber elegir al profesional adecuado. Debe tener experiencia y el compromiso de acompañar al deudor durante todo el proceso, tutelándole en cuantos aspectos sean necesarios. También es muy importante definir claramente el monto de los honorarios y la forma de pago de estos.
[3] Puede contactar por mail y concertar una video llamada por Skype o WhatsApp y que le aclare todos los aspectos relativos a un AEP e incluso pueden empezar a prepararlo si lo ven necesario.