El problema no empieza cuando dejas de pagar: empieza cuando cualquier imprevisto tienes que financiarlo

02-10-2026

Ángel Luis Vázquez 
Economista
Administrador Concursal
Experto en Reestructuración e Insolvencia
Fundador de No Más Endeudamiento
 

El problema no empieza cuando dejas de pagar: empieza cuando cualquier imprevisto tienes que financiarlo


Una avería del coche, una reparación en casa o un gasto médico inesperado pueden parecer problemas menores. Pero cuando no existe un colchón de ahorro y la única solución es recurrir a una tarjeta o pedir un préstamo, el problema financiero puede haber comenzado mucho antes del primer impago.


Durante mucho tiempo hemos asociado los problemas de endeudamiento con una situación bastante evidente: una persona tiene demasiadas deudas y llega un momento en el que deja de pagarlas.

Sin embargo, en la práctica, el proceso suele comenzar bastante antes. Una familia puede estar pagando puntualmente su hipoteca o alquiler, las cuotas del coche, los recibos y sus préstamos y, aparentemente, no tener ningún problema financiero. Hasta que aparece un imprevisto.

Una avería importante del coche. Un tratamiento dental. Una reparación urgente en la vivienda. Un gasto familiar extraordinario. La pregunta verdaderamente importante entonces no es cuánto cuesta ese imprevisto, sino otra: ¿podemos pagarlo con nuestros propios recursos o necesitamos endeudarnos para hacerlo?

Más de un tercio de la población no puede afrontar un gasto imprevisto

Los datos ayudan a entender la dimensión del problema. Según la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística correspondiente a 2025, el 36,4 % de la población no tenía capacidad para afrontar gastos imprevistos, frente al 35,8 % del año anterior. El mismo estudio muestra, además, que el 8,5 % manifestaba llegar a final de mes con «mucha dificultad».

Existe, por tanto, una diferencia importante entre ambas situaciones. Una persona puede llegar a final de mes y pagar regularmente todas sus obligaciones y, sin embargo, encontrarse en una situación financiera muy vulnerable porque prácticamente no dispone de ahorro. Mientras no ocurre nada extraordinario, el sistema funciona. El problema aparece cuando ocurre algo.

El crédito sustituye al ahorro

Cuando no existe un colchón financiero, el crédito empieza a cumplir una función para la que puede resultar especialmente peligroso: sustituir al ahorro.

El Banco de España recuerda la importancia de disponer de un fondo de emergencia para afrontar imprevistos sin necesidad de endeudarse. Pero muchas familias no disponen de ese margen. Entonces puede comenzar una secuencia conocida: imprevisto → tarjeta → pago aplazado → préstamo personal → nueva cuota mensual.

El problema no es necesariamente ese primer préstamo. El problema aparece cuando la nueva cuota reduce todavía más el margen disponible del mes siguiente. Si después surge otro gasto inesperado, posiblemente habrá que volver a financiarlo. Y así puede comenzar una espiral.

La diferencia entre tener ingresos y tener solvencia

Uno de los errores más frecuentes consiste en identificar solvencia con ingresos: «Tengo una nómina y pago todas mis cuotas, por tanto, soy solvente». No necesariamente.

La verdadera situación financiera de una familia depende también de cuánto debe, cuánto gasta, qué patrimonio tiene y, sobre todo, de qué capacidad conserva para absorber acontecimientos inesperados. El propio Banco de España incluye entre los elementos que deben analizarse para conocer nuestra salud financiera la composición y coste de las deudas, los gastos y la capacidad para afrontar un coste imprevisto.

Por eso dos familias que ingresan exactamente lo mismo pueden tener una situación financiera completamente diferente. Una puede disponer de ahorro suficiente para afrontar varios meses de gastos. La otra puede llegar todos los meses prácticamente a cero. El ingreso puede ser el mismo. La vulnerabilidad financiera, no.

El momento peligroso: pedir dinero para mantener el equilibrio

Recurrir al crédito no es necesariamente negativo. Un préstamo puede permitir financiar una inversión, adquirir determinados bienes o distribuir en el tiempo un gasto extraordinario.

El problema comienza cuando el crédito deja de financiar proyectos y empieza a financiar el equilibrio cotidiano. Primero se utiliza para un imprevisto. Después para cubrir un mes complicado. Más adelante para pagar otra cuota. Y finalmente puede aparecer la situación más peligrosa: pedir un préstamo para pagar otro préstamo.

En ese momento ya no estamos solucionando un problema de liquidez. Estamos trasladándolo al futuro y, normalmente, aumentando su coste.

Hay señales que aparecen mucho antes del primer impago

No es necesario esperar a que llegue una reclamación bancaria, un fichero de morosos o un embargo para reconocer que existe un problema financiero.

Llegar habitualmente a final de mes sin capacidad de ahorro, utilizar tarjetas para gastos ordinarios, aplazar pagos que antes se abonaban al contado, financiar sistemáticamente cualquier gasto extraordinario o solicitar nuevos préstamos para mantener al día los anteriores son señales que deberían hacernos reaccionar.

Cuando aparecen varias de estas situaciones, probablemente ha llegado el momento de analizar globalmente el endeudamiento. Porque cuanto antes se detecta el problema, mayores suelen ser las alternativas disponibles.

La Segunda Oportunidad es el último mecanismo, no el primero

La Ley de Segunda Oportunidad constituye una herramienta fundamental para aquellas personas que, actuando de buena fe, han llegado a una situación de insolvencia que ya no pueden resolver con sus propios recursos. Pero antes de llegar a esa situación existe algo igualmente importante: la prevención.

Detectar que nuestra estructura financiera se está deteriorando permite actuar antes de que las deudas se acumulen y aparezcan los impagos. Renegociar determinadas obligaciones, reducir deuda, revisar gastos, reorganizar financiación o simplemente realizar un diagnóstico financiero a tiempo puede evitar que una dificultad temporal termine convirtiéndose en una situación de insolvencia.

La reflexión de Ángel Luis Vázquez

Durante muchos años hemos considerado que una persona tiene problemas financieros cuando deja de pagar. Creo que deberíamos empezar a mirar el problema bastante antes.

Para mí existe una señal especialmente sencilla: si cualquier gasto inesperado obliga sistemáticamente a pedir dinero prestado, nuestra economía tiene menos margen del que pensamos.

Podemos tener trabajo. Podemos tener ingresos. Podemos incluso estar pagando puntualmente todas nuestras obligaciones. Pero si no existe capacidad para absorber un imprevisto sin aumentar nuestra deuda, tenemos una vulnerabilidad financiera que conviene analizar.

La deuda raramente se convierte en un problema de un día para otro. Normalmente va dejando señales. La cuestión es saber reconocerlas antes de que sea demasiado tarde.

Conclusión

La solvencia no consiste únicamente en poder pagar las facturas de este mes. Consiste también en disponer de suficiente margen para soportar aquello que no habíamos previsto.

Por eso quizá deberíamos hacernos periódicamente una pregunta muy sencilla: si mañana tuviera un gasto inesperado importante, ¿podría pagarlo sin pedir dinero prestado?

Si la respuesta es no, no significa necesariamente que exista ya una situación de insolvencia. Pero sí puede ser una señal que merece nuestra atención.

Porque muchas veces el problema no empieza cuando dejamos de pagar. Empieza cuando necesitamos endeudarnos para poder seguir pagando.

¿Necesitas ayuda?

Detectar a tiempo una situación de dificultad financiera puede marcar la diferencia entre poder reestructurar un problema y llegar demasiado tarde.

Cuando aparecen problemas recurrentes de tesorería, dificultades para atender los pagos o un nivel de endeudamiento que empieza a resultar difícil de gestionar, lo mejor es analizar la situación con profesionales especializados antes de seguir tomando decisiones que puedan aumentar el problema.

Los profesionales de No Más Endeudamiento te acompañarán a lo largo de todo el proceso, analizando tu situación económica y las diferentes alternativas disponibles para encontrar la solución más adecuada en cada caso.

Más información: info@nomasendeudamiento.com

Referencias

• Instituto Nacional de Estadística. Encuesta de Condiciones de Vida 2025. Resultados definitivos.

• Banco de España. Portal Cliente Bancario. Información y recomendaciones sobre ahorro, fondo de emergencia, salud financiera y endeudamiento.

• Consejo General de Economistas. Resumen de Prensa, 29 de septiembre de 2026. El Economista: «Uno de cada 12 españoles tiene dificultades para afrontar gastos imprevistos».


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