Mi empresa funciona, pero no puede pagar sus deudas: ¿reestructurar o esperar al concurso?

 03-11-2026

Ángel Luis Vázquez 
Economista
Administrador Concursal
Experto en Reestructuración e Insolvencia
Fundador de No Más Endeudamiento

     

Mi empresa funciona, pero no puede pagar sus deudas: ¿reestructurar o esperar al concurso?

Una empresa viable puede tener un problema financiero grave; actuar antes de que los impagos se generalicen puede ampliar las alternativas


Una empresa puede vender, tener clientes, generar actividad e incluso obtener resultados positivos y, sin embargo, no disponer de liquidez suficiente para atender puntualmente sus deudas. Cuando esto ocurre, esperar a que los impagos se acumulen puede deteriorar rápidamente una actividad que todavía era viable. La cuestión no es solo si la empresa puede pagar hoy, sino si su estructura financiera permite que siga funcionando mañana.

Tener actividad no significa tener liquidez

Facturar no equivale a cobrar y obtener beneficio contable no garantiza disponer de tesorería. Una empresa puede encontrarse con vencimientos de préstamos, pagos a proveedores, impuestos o nóminas que superen temporalmente su capacidad de caja. Si el negocio operativo sigue siendo viable, el problema puede estar principalmente en la estructura de deuda y en el calendario de pagos.

Esperar demasiado reduce las opciones

Cuando comienzan las tensiones de tesorería es habitual intentar ganar tiempo utilizando pólizas, aplazando proveedores o buscando financiación adicional. Estas medidas pueden ser útiles si forman parte de un plan, pero también pueden limitarse a trasladar el problema unos meses. Si la deuda sigue creciendo y aparecen ejecuciones, embargos o pérdida de confianza de proveedores, el margen de maniobra se reduce.

Reestructurar significa actuar antes de que el problema sea irreversible

La normativa concursal ofrece instrumentos para abordar dificultades financieras antes de llegar a una liquidación. Un proceso de reestructuración puede permitir analizar deuda, vencimientos, financiación, activos y viabilidad del negocio y plantear medidas que adapten la estructura financiera a la capacidad real de generación de caja. No todas las empresas podrán reestructurarse, pero estudiar la alternativa a tiempo puede ser determinante.

La primera pregunta es si el negocio sigue siendo viable

Antes de decidir entre reestructuración y concurso hay que separar dos cuestiones: si la actividad empresarial tiene futuro y si la deuda actual puede sostenerse. Si el negocio genera o puede generar caja suficiente después de ajustar su estructura financiera, puede existir una base para negociar. Si la actividad es estructuralmente deficitaria, retrasar decisiones puede aumentar las pérdidas y perjudicar a acreedores y administradores.

La reflexión de Ángel Luis Vázquez

Muchas empresas no fracasan porque su producto sea malo o porque hayan dejado de tener clientes. Fracasan porque reaccionan demasiado tarde ante un problema financiero. Cuando la tesorería empieza a tensionarse, la pregunta no debería ser únicamente dónde conseguir otro préstamo para pagar el próximo vencimiento. La pregunta es si el negocio es viable, qué deuda puede soportar realmente y qué decisiones hay que adoptar ahora para conservar el valor que todavía existe.

Conclusión

Una empresa con actividad y problemas de pago no tiene necesariamente que acabar en liquidación. Pero tampoco debería esperar a que los impagos, embargos o ejecuciones hagan imposible cualquier solución. Analizar tempranamente la viabilidad, la generación de caja y la estructura de deuda permite decidir con mayor información si existe margen para una reestructuración o si debe acudirse a un procedimiento concursal.

¿Necesitas ayuda?

Si tu empresa mantiene actividad pero empieza a tener dificultades para atender préstamos, proveedores, impuestos u otros vencimientos, actuar a tiempo puede ampliar las alternativas disponibles. Los profesionales de No Más Endeudamiento pueden analizar la viabilidad del negocio, su estructura financiera y las posibles soluciones de reestructuración o insolvencia.

Más información: info@nomasendeudamiento.com


Referencias

• Texto Refundido de la Ley Concursal (Real Decreto Legislativo 1/2020), en su redacción vigente, régimen de reestructuración e insolvencia.
• Ley 16/2022, de 5 de septiembre, de reforma del texto refundido de la Ley Concursal.
• InfoREFOR 32/2026 y 33/2026, Consejo General de Economistas – REFOR, referencias a procesos de refinanciación, reestructuración y concursos empresariales.


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Me han concedido la Segunda Oportunidad: ¿por qué sigo apareciendo como moroso?

 30-10-2026

Ángel Luis Vázquez 
Economista
Administrador Concursal
Experto en Reestructuración e Insolvencia
Fundador de No Más Endeudamiento

    

Me han concedido la Segunda Oportunidad: ¿por qué sigo apareciendo como moroso?


La exoneración judicial de las deudas debe trasladarse también a la realidad bancaria y a los sistemas de información crediticia


Conseguir la exoneración del pasivo insatisfecho es el objetivo principal de la Segunda Oportunidad. Pero algunas personas descubren después una situación desconcertante: judicialmente determinadas deudas han sido exoneradas y, sin embargo, continúan recibiendo reclamaciones o siguen apareciendo en sistemas de información crediticia. La resolución judicial es decisiva, pero en la práctica también hay que conseguir que sus efectos lleguen correctamente a quienes gestionan esos datos.

La exoneración cambia la situación jurídica de la deuda

Cuando el juzgado concede la exoneración, los créditos afectados quedan sometidos a los efectos previstos en la legislación concursal. El deudor ya no se encuentra en la misma situación que antes de la resolución. Por eso, mantener reclamaciones o tratamientos de datos incompatibles con la nueva situación jurídica puede exigir actuaciones posteriores para conseguir su correcta actualización.

Los sistemas de información no siempre se actualizan solos

Bancos, entidades financieras, empresas de recobro y sistemas de información crediticia pueden manejar bases de datos diferentes. La existencia de una resolución judicial no garantiza que todos esos sistemas reflejen inmediatamente el cambio. En ocasiones será necesario comunicar formalmente la exoneración, acreditar su alcance y solicitar la rectificación de la información.

Conservar la resolución y acreditar qué deudas han sido exoneradas es esencial

No basta con comunicar de forma genérica que se ha obtenido la Segunda Oportunidad. Conviene disponer de la resolución judicial y determinar exactamente qué créditos resultan afectados. Si persiste una reclamación o una anotación, habrá que identificar al acreedor, el fichero o sistema en el que aparece y la deuda concreta para solicitar su actualización o supresión cuando legalmente corresponda.

La Segunda Oportunidad termina cuando sus efectos funcionan en la práctica

El procedimiento no debería contemplarse únicamente como la obtención de un auto o una sentencia. Para el deudor, la verdadera recuperación financiera exige que la exoneración tenga reflejo efectivo en su relación con acreedores y sistemas de información. Por eso resulta aconsejable realizar un seguimiento posterior y comprobar que la nueva situación jurídica se está respetando.

La reflexión de Ángel Luis Vázquez

La Segunda Oportunidad no consiste en conseguir un documento judicial y guardarlo en un cajón. Su finalidad es permitir que una persona pueda volver a desarrollar su vida económica sin arrastrar indefinidamente las consecuencias de las deudas que han sido legalmente exoneradas. Si después de obtener la exoneración seguimos apareciendo como morosos o continúan reclamándonos esas mismas deudas, el proceso todavía no ha producido plenamente el resultado práctico que perseguíamos.

Conclusión

La concesión de la exoneración es el paso fundamental, pero puede ser necesario comunicarla y exigir que acreedores y sistemas de información adapten sus registros a la nueva situación. Si después de la Segunda Oportunidad continúan las reclamaciones o las anotaciones de morosidad, conviene identificar su origen y comprobar si son compatibles con el alcance de la resolución judicial.

¿Necesitas ayuda?

Si ya has obtenido la exoneración pero continúan reclamándote deudas afectadas por la resolución o sigues apareciendo como moroso, conviene revisar qué información permanece activa y ante quién debe solicitarse su actualización. Los profesionales de No Más Endeudamiento pueden analizar la resolución y ayudarte a comprobar sus efectos prácticos.

Más información: info@nomasendeudamiento.com


Referencias

• Texto Refundido de la Ley Concursal (Real Decreto Legislativo 1/2020), en su redacción vigente.
• InfoREFOR 33/2026, Consejo General de Economistas – REFOR, 24 de septiembre de 2026: referencia a la importancia de comunicar la exoneración de deudas a los acreedores.
• Normativa aplicable en materia de protección de datos y sistemas de información crediticia.


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Hipoteca superior al valor de la vivienda

28-10-2026

Ángel Luis Vázquez 
Economista
Administrador Concursal
Experto en Reestructuración e Insolvencia
Fundador de No Más Endeudamiento

    


Tengo una hipoteca que vale más que mi vivienda: ¿puedo conseguir la exoneración del resto de la deuda?


Cuando el valor de la vivienda no cubre toda la hipoteca, la garantía y la deuda pendiente no son necesariamente la misma cosa


Durante años muchas personas han pensado que una deuda hipotecaria queda completamente resuelta entregando o vendiendo la vivienda. Pero no siempre es así. Si el importe pendiente del préstamo supera el valor que puede obtenerse por el inmueble, puede quedar una deuda residual que continúe pesando sobre el deudor. En una situación de insolvencia, conocer qué parte está realmente cubierta por la garantía resulta esencial para estudiar correctamente una posible Segunda Oportunidad.

La hipoteca garantiza una deuda, pero la vivienda tiene un valor concreto

Una hipoteca concede al acreedor una garantía real sobre el inmueble, pero eso no significa que cualquier importe pendiente esté económicamente cubierto por el valor de la vivienda. Si el préstamo pendiente es superior al valor de realización del inmueble, puede existir una parte de la deuda que exceda de la garantía efectiva.

Perder la vivienda no siempre significa cancelar toda la deuda

Si el inmueble se vende o se ejecuta por un importe inferior al préstamo pendiente, puede subsistir una cantidad todavía adeudada. Esta es una de las situaciones más difíciles para muchas familias: perder el activo y continuar soportando deuda. Por eso es importante conocer el saldo hipotecario, el valor razonable del inmueble y los costes asociados antes de tomar decisiones.

La Segunda Oportunidad obliga a analizar qué parte de la deuda está cubierta

En un procedimiento de insolvencia, los créditos con garantía real tienen un tratamiento específico. La existencia de una hipoteca no debe llevar a concluir automáticamente que toda la deuda queda fuera de cualquier posible exoneración. Hay que determinar el alcance de la garantía y analizar separadamente, conforme a la legislación aplicable y a las circunstancias del procedimiento, la parte de deuda que pueda quedar sin cobertura.

Cada vivienda y cada préstamo necesitan números reales

Antes de decidir si conservar, vender o afrontar la ejecución de una vivienda conviene disponer de una fotografía precisa: capital pendiente, valor actual del inmueble, cargas, cuotas, ingresos familiares y resto de deudas. La respuesta no puede construirse únicamente sobre el importe inicial de la hipoteca ni sobre una valoración antigua de la vivienda.

La reflexión de Ángel Luis Vázquez

Uno de los errores más frecuentes es identificar la vivienda con la deuda hipotecaria como si fueran exactamente lo mismo. No lo son. Una cosa es cuánto debemos al banco y otra cuánto vale realmente el inmueble que garantiza esa deuda. Cuando la vivienda vale menos que la hipoteca, esa diferencia puede convertirse en el verdadero problema financiero. Y es precisamente ahí donde un análisis riguroso de la insolvencia y de la posible exoneración resulta especialmente importante.

Conclusión

Tener una hipoteca superior al valor de la vivienda no significa por sí solo que toda la deuda vaya a ser exonerada, pero tampoco permite concluir que toda ella quede necesariamente protegida por la garantía hipotecaria. Hay que estudiar el valor del inmueble, el saldo pendiente, el tratamiento jurídico del crédito garantizado y la situación global del deudor. Solo entonces puede determinarse qué alternativas ofrece la Segunda Oportunidad.

¿Necesitas ayuda?

Si debes por tu hipoteca más de lo que actualmente vale tu vivienda y además tienes dificultades para atender el resto de tus obligaciones, conviene analizar la situación antes de tomar decisiones sobre el inmueble. Los profesionales de No Más Endeudamiento pueden estudiar conjuntamente la vivienda, la hipoteca y el resto de las deudas y valorar las alternativas disponibles.

Más información: info@nomasendeudamiento.com


Referencias

• Texto Refundido de la Ley Concursal (Real Decreto Legislativo 1/2020), en su redacción vigente.
• InfoREFOR 19/2025, Consejo General de Economistas – REFOR, 22 de mayo de 2025: referencia a la exoneración de créditos con garantía real en concursos sin masa.
• Auto nº 595/2025, de 7 de mayo de 2025, Juzgado de lo Mercantil nº 10 de Barcelona, citado por REFOR.


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Buena fe y Segunda Oportunidad

27-10-2026

Ángel Luis Vázquez 
Economista
Administrador Concursal
Experto en Reestructuración e Insolvencia
Fundador de No Más Endeudamiento

   

¿Gastar demasiado puede impedirme conseguir la Segunda Oportunidad?


Haber tomado malas decisiones económicas no significa automáticamente haber actuado de mala fe


Una de las dudas más frecuentes de quien se plantea acudir a la Segunda Oportunidad es si sus decisiones económicas del pasado pueden impedirle conseguir la exoneración. Compras innecesarias, préstamos mal calculados, tarjetas utilizadas durante demasiado tiempo o un nivel de gasto que terminó siendo insostenible pueden generar una sensación inmediata de culpabilidad. Pero una mala decisión financiera y la mala fe jurídica no son necesariamente lo mismo.

La Segunda Oportunidad no exige haber gestionado siempre bien el dinero

El mecanismo está pensado precisamente para personas que han llegado a una situación de insolvencia. Esa insolvencia puede tener muchas causas: pérdida de ingresos, fracaso empresarial, enfermedad, separación, incremento del coste de vida o, también, decisiones financieras equivocadas. Haber cometido errores económicos no determina por sí solo la exclusión del sistema.

La buena fe tiene límites legales concretos

El acceso a la exoneración está sujeto a los requisitos y excepciones establecidos en la legislación concursal. Por eso no debería sustituirse el análisis jurídico de cada caso por un juicio moral sobre si una persona gastó más o menos de lo razonable. Lo relevante es estudiar su conducta, las circunstancias que provocaron el endeudamiento y si concurre alguna de las causas legales que pueden impedir o limitar la exoneración.

No es lo mismo equivocarse que endeudarse de forma desleal

Existe una diferencia importante entre quien tomó decisiones equivocadas intentando mantener su economía familiar o su actividad y quien actuó ocultando patrimonio, facilitando información falsa o utilizando el endeudamiento de manera incompatible con las exigencias legales de buena fe. Cada expediente necesita reconstruir cómo se generó la deuda y cuál fue el comportamiento posterior del deudor.

Explicar cómo se llegó a la insolvencia forma parte del análisis

Antes de iniciar una Segunda Oportunidad conviene ordenar cronológicamente las deudas y entender por qué aparecieron: cuándo comenzaron los problemas, qué créditos se solicitaron, para qué se utilizaron, cómo evolucionaron los ingresos y qué decisiones se adoptaron para intentar cumplir. Esa fotografía permite valorar correctamente la situación y anticipar posibles objeciones.

La reflexión de Ángel Luis Vázquez

La Segunda Oportunidad no debería convertirse en un juicio moral sobre cada decisión económica que una persona tomó durante años. Todos podemos equivocarnos gestionando nuestro dinero. La cuestión es distinguir el error, incluso el error grave, de aquellas conductas que la ley considera incompatibles con la exoneración. Precisamente por eso cada caso debe estudiarse con rigor y no limitarse a preguntar cuánto debe una persona: también hay que comprender cómo y por qué llegó hasta allí.

Conclusión

Gastar demasiado o haber administrado mal las finanzas personales no impide automáticamente acceder a la Segunda Oportunidad. Pero las circunstancias concretas del endeudamiento y la conducta del deudor sí pueden ser relevantes. Antes de solicitar la exoneración conviene analizar la historia financiera completa y comprobar si se cumplen los requisitos legales de buena fe.

¿Necesitas ayuda?

Si tienes deudas y dudas sobre si las decisiones económicas que tomaste en el pasado pueden afectar a tu Segunda Oportunidad, conviene estudiar el caso antes de iniciar el procedimiento. Los profesionales de No Más Endeudamiento pueden analizar cómo se generó tu endeudamiento y valorar las alternativas disponibles.

Más información: info@nomasendeudamiento.com


Referencias

• Texto Refundido de la Ley Concursal (Real Decreto Legislativo 1/2020), en su redacción vigente, régimen de exoneración del pasivo insatisfecho.
• InfoREFOR 19/2025, Consejo General de Economistas – REFOR, 22 de mayo de 2025: debate sobre buena fe y Segunda Oportunidad.


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Tarjetas revolving y sobreendeudamiento

26-10-2026

Ángel Luis Vázquez 
Economista
Administrador Concursal
Experto en Reestructuración e Insolvencia
Fundador de No Más Endeudamiento

  

Tengo una tarjeta revolving y cada mes pago, pero la deuda casi no baja: ¿qué está pasando?


Cuando una tarjeta deja de ser una forma de pago y se convierte en una deuda permanente, puede ser una señal de sobreendeudamiento


Las tarjetas revolving pueden resultar cómodas porque permiten aplazar las compras y pagar una cuota mensual aparentemente asumible. El problema aparece cuando pasan los meses, seguimos pagando y descubrimos que la deuda apenas disminuye. En ese momento conviene dejar de mirar solamente la cuota y empezar a analizar cuánto debemos realmente, qué intereses estamos pagando y cuánto tiempo necesitaremos para cancelar la deuda.

Pagar todos los meses no significa que la deuda esté bajando

En una tarjeta revolving la cuota mensual puede destinarse en buena parte al pago de intereses y otros costes. Si la cuota es reducida en relación con el saldo pendiente, la amortización del capital puede ser muy lenta. Por eso una persona puede estar al corriente de todos sus pagos y, sin embargo, mantener durante años una deuda que parece no terminar nunca.

La cuota pequeña puede ocultar un problema grande

Una cuota de 60, 100 o 150 euros puede parecer perfectamente soportable. Pero la pregunta correcta no es solo cuánto pagamos cada mes, sino cuánto debemos, cuál es el coste efectivo de la financiación y cuánto acabaremos pagando si mantenemos ese sistema. Cuando la atención se concentra exclusivamente en la cuota mensual se pierde de vista el verdadero tamaño de la deuda.

El riesgo aumenta cuando utilizamos una deuda para pagar otra

La señal de alarma es todavía mayor cuando la tarjeta empieza a utilizarse para gastos ordinarios, para llegar a fin de mes o para atender las cuotas de otros préstamos. En ese momento el crédito deja de financiar una compra concreta y comienza a sustituir la falta de liquidez. Puede iniciarse así una cadena de tarjeta, préstamo, nueva tarjeta y refinanciación que termine generando un problema estructural de endeudamiento.

Antes de pedir más crédito hay que hacer una fotografía completa

Cuando una tarjeta revolving se ha convertido en una deuda permanente, conviene analizar conjuntamente todos los compromisos financieros: tarjetas, préstamos personales, hipoteca, deudas públicas, ingresos y gastos mensuales. La solución no siempre consiste en conseguir otra financiación. En algunos casos será posible reorganizar los pagos; en otros habrá que estudiar si existe ya una situación de insolvencia y qué alternativas legales están disponibles.

La reflexión de Ángel Luis Vázquez

El problema de muchas tarjetas revolving no empieza cuando dejamos de pagar. Empieza mucho antes: cuando pagamos puntualmente todos los meses pero la deuda prácticamente no baja. Esa falsa sensación de normalidad puede retrasar durante años la decisión de afrontar el problema. Si necesitamos crédito de forma recurrente para mantener nuestro nivel de gasto o para pagar otras deudas, la pregunta ya no debería ser si podemos afrontar la próxima cuota, sino si nuestro endeudamiento es realmente sostenible.

Conclusión

Una tarjeta revolving no implica por sí misma una situación de insolvencia. Pero cuando la deuda apenas disminuye, la financiación se prolonga indefinidamente o necesitamos seguir utilizando crédito para atender gastos habituales, conviene analizar la situación antes de que aparezcan los primeros impagos. Detectar el sobreendeudamiento a tiempo permite disponer de más alternativas y evitar que una deuda inicialmente limitada termine condicionando toda la economía familiar.

¿Necesitas ayuda?

Si pagas todos los meses tus tarjetas o préstamos pero tienes la sensación de que la deuda no disminuye, puede ser el momento de analizar tu situación financiera en conjunto. Los profesionales de No Más Endeudamiento pueden estudiar tus deudas, ingresos y gastos y valorar las diferentes alternativas disponibles, incluida, cuando proceda, la Segunda Oportunidad.


Más información: info@nomasendeudamiento.com


Referencias

• Texto Refundido de la Ley Concursal (Real Decreto Legislativo 1/2020), en su redacción vigente.
• InfoREFOR 32/2026, Consejo General de Economistas – REFOR, 17 de septiembre de 2026.
• Normativa de protección del consumidor aplicable al crédito al consumo y jurisprudencia sobre crédito revolving.


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Si la empresa concursa, ¿qué pasa con los avales de los empresarios?

23-10-2026

Ángel Luis Vázquez 
Economista
Administrador Concursal
Experto en Reestructuración e Insolvencia
Fundador de No Más Endeudamiento

 

Si la empresa concursa, ¿qué pasa con los avales de los empresarios?


Aunque la empresa concurse, los avales de los empresarios siguen en vigor, lo que puede poner en peligro el patrimonio personal del avalista


Cuando una empresa entra en concurso de acreedores, es lógico pensar que todas sus deudas quedan dentro del procedimiento concursal. Pero existe una cuestión que muchas veces se descubre demasiado tarde: los avales personales prestados por socios, administradores o empresarios no desaparecen por el hecho de que la sociedad haya solicitado el concurso.

El concurso de la empresa no extingue el aval personal

La empresa y el avalista son jurídicamente dos deudores distintos. El concurso afecta a la sociedad concursada, pero el acreedor puede conservar sus acciones frente al avalista en los términos de la garantía firmada. Por eso, aunque la deuda de la empresa quede sometida al procedimiento concursal, el patrimonio personal del empresario puede seguir expuesto.

El acreedor puede dirigirse contra el avalista

Si la sociedad deja de atender un préstamo garantizado personalmente, el banco o acreedor puede reclamar al avalista cuando concurran los requisitos previstos en el contrato y en la ley. En muchos avales bancarios, además, se pactan renuncias que refuerzan la posición del acreedor. Por eso resulta esencial revisar exactamente qué se firmó y cuál es el alcance de la garantía.

El problema puede trasladarse de la empresa al patrimonio personal

El concurso puede ordenar la situación de la sociedad e incluso conducir a una solución para sus acreedores, pero eso no significa que el problema económico del empresario haya terminado. Si existen avales personales, la insolvencia empresarial puede trasladarse a la esfera particular y poner en riesgo cuentas, ingresos, inversiones o inmuebles del avalista.

Hay que analizar empresa y avalista al mismo tiempo

Cuando una empresa se aproxima al concurso no basta con estudiar su balance, tesorería y acreedores. También conviene identificar todos los avales personales, su importe, los contratos garantizados y el patrimonio e ingresos de cada avalista. Solo así puede conocerse el riesgo real y valorar, en su caso, qué instrumentos legales existen también para la persona física.

La reflexión de Ángel Luis Vázquez

Muchos empresarios constituyen una sociedad pensando que la responsabilidad queda limitada al patrimonio de la empresa. Y, en teoría, así es. El problema aparece cuando para obtener financiación han firmado personalmente préstamos, pólizas o líneas de crédito de la sociedad. En ese momento han construido un puente entre el riesgo empresarial y su patrimonio particular. Por eso, cuando una empresa entra en concurso, una de las primeras preguntas debería ser siempre: ¿qué avales personales existen y qué puede ocurrir con ellos?

Conclusión

El concurso de acreedores de una sociedad no elimina automáticamente los avales personales prestados por sus socios, administradores o empresarios. La empresa puede estar protegida por el procedimiento concursal mientras el avalista continúa expuesto a reclamaciones. Analizar ambas posiciones de forma coordinada permite anticipar el riesgo y evitar descubrir el problema cuando el acreedor ya ha iniciado acciones contra el patrimonio personal.

¿Necesitas ayuda?

Si tu empresa está en dificultades, va a solicitar concurso o ya se encuentra en concurso de acreedores y has firmado avales personales, conviene analizar cuanto antes la situación de la sociedad y la del avalista. Los profesionales de No Más Endeudamiento pueden estudiar ambas posiciones y valorar las alternativas disponibles, incluida, cuando proceda, la Segunda Oportunidad para la persona física.

Más información: info@nomasendeudamiento.com


Referencias

• Texto Refundido de la Ley Concursal (Real Decreto Legislativo 1/2020), en su redacción vigente.
• Código Civil, régimen general de la fianza.
• Documentación contractual de la financiación y garantías personales, cuyo contenido debe analizarse en cada caso.


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