La IA no sustituye al experto. Amplifica al experto.

  29-05-2026


Ángel Luis Vázquez 
Economista - Administrador Concursal    

La IA no sustituye al experto. Amplifica al experto.


Reflexiones sobre el uso de la IA en entornos profesionales


Llevo meses utilizando herramientas de Inteligencia Artificial en mi actividad profesional y, cuanto más las utilizo, más me sorprende la diferencia entre la percepción que muchas personas tienen de estas herramientas y el valor real que pueden aportar cuando se utilizan con criterio.

Hace unos días, durante una conversación con varios compañeros del ámbito jurídico y financiero, surgió un debate que me hizo reflexionar.


Uno de los asistentes llegó a afirmar que quienes utilizan Inteligencia Artificial en su trabajo son, en realidad, profesionales de segunda categoría. Personas que, según esta visión, carecen de los conocimientos o la experiencia necesarios y necesitan apoyarse en una máquina para suplir esas carencias.


Reconozco que la afirmación me sorprendió.

No porque no entienda las reservas que genera cualquier cambio tecnológico profundo. A lo largo de mi carrera he visto cómo aparecían nuevas herramientas, nuevos sistemas y nuevas formas de trabajar que inicialmente despertaban desconfianza. Lo que me llamó la atención fue que mi experiencia personal me lleva exactamente a la conclusión contraria.

Cuanto más trabajo con Inteligencia Artificial, más convencido estoy de que el verdadero valor no está en la herramienta. Está en la persona que la utiliza.


Un abogado que no conoce el Derecho no se convierte en un gran jurista por utilizar IA. Del mismo modo, un economista sin criterio financiero no se transforma en un mejor analista porque tenga acceso a la mejor tecnología disponible.


De hecho, ocurre exactamente al revés.

Cuanto mayor es el conocimiento de una materia, mayor es la capacidad de extraer valor de estas herramientas.

Quien domina su profesión sabe cuándo una respuesta es brillante y cuándo es simplemente correcta. Sabe detectar una inconsistencia, identificar un riesgo oculto, cuestionar una conclusión aparentemente razonable o darse cuenta de que una estrategia está mal enfocada.

La IA puede ayudar. Pero el criterio sigue siendo humano.

Y hay otro aspecto que me parece especialmente interesante y que rara vez aparece en estos debates.

Después de meses trabajando de forma intensiva con estas herramientas he descubierto algo que no esperaba: cuanto más conocimiento aporto yo, mejor funciona la IA.

No al revés.

Con el tiempo deja de parecer una aplicación genérica y empieza a comportarse como una especie de asistente personal.

Empieza a comprender mejor tu contexto profesional, tu forma de trabajar, los problemas que analizas habitualmente e incluso la manera en la que estructuras tus razonamientos.

No piensa por ti.
No toma decisiones por ti.
No sustituye tu experiencia.

Pero te ayuda a ordenar ideas, contrastar enfoques, identificar puntos débiles, explorar alternativas y trabajar con una velocidad que hace pocos años parecía impensable.

Después de más de treinta años trabajando en entornos financieros, empresariales y corporativos, tengo cada vez más claro que la mayor parte del valor profesional nunca ha estado en redactar un informe, buscar una norma o preparar una presentación.

El verdadero valor está en:

·                    Interpretar la información.

·                    Tomar decisiones.

·                    Asumir responsabilidades.

·                    Diseñar estrategias.

·                    Resolver problemas.

Y precisamente porque esas tareas siguen siendo humanas, la Inteligencia Artificial no reduce la importancia del conocimiento experto.

La multiplica.

Por eso creo que estamos planteando mal el debate cuando nos preguntamos si la IA sustituirá a abogados, economistas, consultores o directivos.

La pregunta relevante es otra:


¿Qué ocurre cuando un profesional con experiencia, criterio y conocimiento incorpora estas herramientas a su forma de trabajar?


Mi impresión es que sucede algo parecido a lo que ocurrió con la informática durante las últimas décadas.

La tecnología no eliminó a los buenos profesionales.

Les permitió ser mucho más productivos.

Resolver problemas más complejos.

Analizar más información.

Y aportar más valor.

Creo que la Inteligencia Artificial representa un salto de magnitud similar.

No estamos asistiendo a la sustitución del conocimiento experto.

Estamos asistiendo a la ampliación de sus capacidades.

Por eso no me preocupa que la IA sustituya a los profesionales.


Lo que sí creo es que los profesionales que aprendan a utilizarla con inteligencia tendrán una ventaja competitiva enorme frente a quienes decidan ignorarla.


Porque al final, como ha ocurrido siempre con cualquier herramienta realmente transformadora, la diferencia no está en la tecnología.

La diferencia está en el conocimiento, la experiencia y el criterio de quien la utiliza.

Y quizá esa sea la mayor paradoja de la Inteligencia Artificial:

Lejos de hacer menos valioso al experto, hace que el experto sea más valioso que nunca.

Y vosotros, ¿qué opináis?


¿La Inteligencia Artificial acabará sustituyendo a los profesionales?

¿O serán los profesionales que sepan utilizar la Inteligencia Artificial quienes acabarán sustituyendo a los que decidan ignorarla?


Después de meses trabajando con estas herramientas, mi conclusión es sencilla: la IA no sustituye el conocimiento experto. Multiplica su capacidad de generar valor.

 

Ángel Luis Vázquez

Economista, Administrador Concursal, Experto financiero y Tributario

alv@vazqueztorrres.es

 

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Cerrar “a la francesa ” puede salir MUY caro

 25-05-2026


Ángel Luis Vázquez 
Economista - Administrador Concursal     


Cerrar “a la francesa[i]” puede salir MUY caro

Muchos empresarios, autónomos y pequeños negocios creen que, cuando la situación se complica, basta con: bajar la persiana, dejar la sociedad “muerta”, no presentar cuentas, y esperar a que pase el tiempo. Es un error, y de los caros.


Cada vez hay más sentencias que condenan personalmente a administradores y propietarios por cerrar de hecho una empresa dejando deudas pendientes.

¿El problema? Que para los tribunales: dejar de operar sin liquidar correctamente la sociedad, no presentar cuentas anuales, desaparecer sin tramitar concurso o disolución, puede interpretarse como una conducta que perjudica directamente a los acreedores.

Y aquí viene lo peligroso, pues en estos casos, la carga de la prueba se desplaza al administrador, que debe acreditar que no existían bienes, ni posibilidades reales de cobro, ni actuación negligente.

Lo que muchos administradores desconocen

Es que cuando una empresa entra en dificultades, el administrador NO puede quedarse quieto, pues tiene obligaciones legales muy concretas:

  • vigilar continuamente la tesorería y la solvencia de la empresa
  • actuar en cuanto detecte problemas grave
  • convocar junta si el patrimonio neto cae por debajo del 50% del capital social
  • intentar refinanciaciones o reestructuraciones
  • solicitar preconcurso o concurso si la empresa no puede pagar regularmente

 

Dos reglas que pueden arruinar personalmente a un administrador


Si la empresa no puede pagar: debe reaccionar rápido y valorar preconcurso o concurso.

Si el patrimonio neto cae por debajo del 50% del capital: debe convocar junta en el plazo de 2 meses.

¿Qué pasa si no actúa?

Pues que el problema deja de ser solo de la empresa o el negocio y se traslada al administrador o titular del negocio, que podrán responder de las deudas con su patrimonio personal e incluso afrontar responsabilidad concursal

Y esto afecta especialmente a:

  • pequeñas empresas,
  • sociedades familiares,
  • hostelería,
  • comercios,
  • autónomos societarios,
  • negocios que simplemente “dejan de funcionar”.

 

IDEA CLAVE


El problema no es que la empresa vaya mal. El problema es NO reaccionar a tiempo.


Muchas veces el negocio cierra de mala manera es cuando comienza la responsabilidad personal del administrador, por lo que ante cualquier dificultad de continuidad conviene contactar con profesionales que te ayuden en el proceso de restructuración o cierre.

Y para encontrar este tipo de profesionales especializados, una de las mejores referencias sigue siendo el directorio del Consejo General de Economistas de España, donde las empresas pueden localizar despachos y economistas especializados en dirección financiera, financiación empresarial y planificación económica.


Para obtener más información sobre este tema o recibir asesoramiento profesional especializado, pueden contactar en el siguiente correo electrónico:

alv@vazqueztorres.com


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[i] Origen: Proviene de una costumbre de la alta sociedad francesa del siglo XVIII (conocida como sans adieu), donde se consideraba educado no interrumpir la velada para despedirse. Por lo que «Cerrar» o, más comúnmente, despedirse a la francesa significa irse de un lugar, fiesta o reunión sin despedirse de nadie ni avisar. Equivalente moderno: «Hacer una bomba de humo»


¿Por qué las pymes españolas cada vez tienen más problemas para conseguir financiación?

 11-05-2026


Ángel Luis Vázquez
Economista - Administrador Concursal    


¿Por qué las pymes españolas cada vez tienen más problemas para conseguir financiación?


Si en los últimos meses has notado que tu banco se ha vuelto más exigente, tarda más en responder o directamente rechaza operaciones que antes aprobaba sin demasiados problemas, no es una sensación aislada.


La financiación bancaria en España atraviesa una etapa de endurecimiento real. Y no porque falte dinero en el sistema, sino porque las entidades financieras están aplicando criterios de riesgo mucho más estrictos que hace apenas dos o tres años.

El resultado es evidente: muchas pymes viables están teniendo más dificultades para acceder al crédito.


1. El peso de los préstamos ICO

Uno de los factores que más está condicionando las decisiones de los bancos es el volumen de préstamos ICO que muchas empresas todavía mantienen desde la pandemia.

Miles de pymes españolas siguen devolviendo financiación obtenida entre 2020 y 2021. Aunque muchas compañías hayan recuperado facturación e incluso beneficios, esta deuda continúa apareciendo en sus balances y afecta directamente a los ratios financieros que analiza la banca.

Esto provoca situaciones paradójicas:

  • Empresas con actividad estable.
  • Negocios rentables.
  • Tesorería razonablemente saneada.

…pero con un nivel de endeudamiento que supera los límites internos de riesgo del banco.

Y en financiación, el problema no siempre es cómo está hoy la empresa, sino cómo aparece reflejada en sus estados financieros.


2. Ante una situación de incertidumbre, los bancos vuelven a exigir garantías fuertes

Durante años, muchas operaciones se aprobaron con criterios relativamente flexibles gracias a avales públicos, tipos bajos y políticas expansivas.

Eso ha cambiado.

Actualmente, las entidades financieras vuelven a pedir:

  • Avales personales.
  • Garantías hipotecarias.
  • Patrimonio adicional.
  • Coberturas reales.

El problema es que gran parte de las pymes españolas no dispone de suficientes activos libres de cargas para respaldar nuevas operaciones.

La consecuencia es clara: empresas solventes desde el punto de vista operativo quedan fuera simplemente por estructura patrimonial.


3. La incertidumbre económica aumenta la selectividad

El contexto económico internacional tampoco ayuda.

La banca está incorporando en sus modelos de riesgo variables relacionadas con:

  • Tensiones geopolíticas.
  • Costes energéticos.
  • Inflación persistente.
  • Debilidad del consumo.
  • Riesgos regulatorios.

Sectores como transporte, industria intensiva en energía, construcción o agroalimentario están siendo analizados con mucha más prudencia.

No significa necesariamente que no puedan financiarse, pero sí que las operaciones tardan más, requieren más documentación y pasan por filtros más exigentes.


4. Un buen reporting bancario se vuelve decisivo

Durante años, muchas empresas se acostumbraron a que el crecimiento comercial compensara balances imperfectos.

Hoy ya no ocurre.

Los bancos están analizando con mucho más detalle:

  • Nivel de capitalización.
  • Evolución del EBITDA.
  • Capacidad real de generación de caja.
  • Ratios de endeudamiento.
  • Concentración de clientes.
  • Calidad del circulante.

Una caída puntual de ventas, márgenes deteriorados o tensiones de tesorería recurrentes pueden bloquear una operación incluso aunque la empresa tenga un negocio sólido.

En 2026, disponer de un reporting financiero claro, consistente y bien estructurado se ha convertido en un elemento clave para acceder a financiación.


5. La combinación de la falta de formación financiera en el colectivo pyme, junto con el endurecimiento del crédito bancario, está provocando que muchas empresas abandonen los canales profesionales de financiación y caigan en las redes de las promesas de “créditos fáciles”


Cada vez más pymes encuentran dificultades para acceder a financiación tradicional.

Pero el problema no termina ahí.

La falta de conocimientos financieros en muchas pequeñas y medianas empresas, unida al aumento de rechazos bancarios, está generando un fenómeno preocupante: numerosas compañías están dejando de acudir a canales profesionales y regulados, dejando de explorar alternativas que sí podrían existir, como:

  • financiación alternativa,
  • líneas privadas,
  • fondos especializados,
  • confirming estructurado,
  • deuda corporativa,
  • financiación basada en activos,
  • o vehículos híbridos,

para buscar liquidez rápida en soluciones poco transparentes.

En este contexto han proliferado ofertas de:

  • “Financiación inmediata”.
  • “Créditos sin documentación”.
  • “Liquidez en 24 horas”.
  • “Sin análisis bancario”.

Detrás de muchas de estas propuestas aparecen:

  • costes financieros extremadamente elevados,
  • contratos poco claros,
  • cesiones agresivas de crédito,
  • garantías desproporcionadas,
  • o estructuras financieras difíciles de sostener a medio plazo.

El problema es que muchas empresas recurren a estas alternativas no por estrategia financiera, sino por necesidad y desconocimiento.

La consecuencia suele ser un deterioro todavía mayor de la situación financiera de la pyme, entrando en una espiral donde cada vez resulta más difícil volver al circuito financiero tradicional.

Por eso, en el entorno actual, la formación financiera y el asesoramiento profesional ya no son un complemento: se están convirtiendo en una necesidad crítica para la supervivencia empresarial.


Conclusión: el problema no es la falta de dinero, el problema es que muchas pymes todavía no han asumido que “ahora no todo vale” y que se necesita una gestión financiera profesionalizada


La banca española no tiene actualmente un problema de liquidez. De hecho, las entidades financieras mantienen niveles elevados de capital y solvencia.

El dinero existe.
La financiación sigue existiendo.

Lo que ha cambiado es el nivel de exigencia.

Hoy los bancos:

  • analizan más,
  • revisan más documentación,
  • exigen mayor calidad financiera,
  • y seleccionan mucho más las operaciones que aprueban.

El grifo no está cerrado.
Simplemente se ha estrechado.

Y aquí aparece el verdadero reto para muchas pymes.

Durante años, en un entorno de tipos bajos y abundante liquidez, muchas empresas pudieron financiarse con estructuras financieras débiles, escasa planificación o reporting poco profesionalizado.

Ese escenario ha terminado.

En el nuevo entorno financiero ya no basta con:

  • “tener actividad”,
  • “llevar años operando”,
  • o “tener buena relación con el director del banco”.

Ahora las entidades financieras exigen:

  • información financiera fiable,
  • control real de tesorería,
  • previsiones consistentes,
  • capacidad de generación de caja,
  • estructuras de deuda equilibradas,
  • y una gestión financiera mucho más profesionalizada.

Las pymes que entiendan este cambio serán las que seguirán teniendo acceso a financiación en condiciones razonables.

Las que no lo hagan corren el riesgo de quedarse fuera del circuito financiero tradicional y terminar recurriendo a soluciones cada vez más caras y peligrosas.

Porque en 2026, más que nunca, ya no todo vale.


Moraleja

Si tu empresa no tiene todavía la dimensión suficiente para poder incorporar un CFO o un director financiero interno, eso no significa que debas afrontar solo un entorno financiero cada vez más complejo.

Hoy más que nunca, las pymes necesitan apoyo financiero profesionalizado.

Ya no basta únicamente con contar con una gestoría que:

  • presente impuestos,
  • confeccione nóminas,
  • o lleve la contabilidad básica.

El nuevo escenario exige además profesionales capaces de:

  • analizar la situación financiera de la empresa,
  • preparar reporting bancario sólido,
  • estructurar correctamente la deuda,
  • elaborar previsiones financieras,
  • negociar con entidades financieras,
  • y anticipar problemas de liquidez antes de que aparezcan.

Porque actualmente, en muchos casos, la diferencia entre conseguir o no financiación no está únicamente en los números de la empresa, sino en cómo se presentan, cómo se explican y cómo se defienden ante una entidad financiera.

Y para encontrar este tipo de profesionales especializados, una de las mejores referencias sigue siendo el directorio del Consejo General de Economistas de España, donde las empresas pueden localizar despachos y economistas especializados en dirección financiera, financiación empresarial y planificación económica.


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Factura electrónica obligatoria (RD 238/2026): implicaciones prácticas, impacto y riesgos para empresas

 08-05-2026


Ángel Luis Vázquez
Economista - Administrador Concursal 


Factura electrónica obligatoria (RD 238/2026): implicaciones prácticas, impacto y riesgos para empresas


El Real Decreto 238/2026 desarrolla el sistema de facturación electrónica obligatoria entre empresarios y profesionales, introduciendo modificaciones relevantes en el marco regulatorio vigente (RD 1619/2012).


A continuación, se resumen los aspectos clave desde una perspectiva práctica.


Obligación general de factura electrónica (B2B)

Se establece la obligación de emitir, remitir y recibir facturas electrónicas en las relaciones entre empresarios y profesionales.

Esta obligación afecta a la totalidad del tejido empresarial, con implantación progresiva en función del tamaño de la empresa.


Requisitos técnicos e interoperabilidad

Los sistemas de facturación deberán:

  • Garantizar la interoperabilidad entre plataformas
  • Utilizar formatos estructurados
  • Permitir el intercambio automatizado de información

Esto implica la necesidad de adaptar o sustituir los actuales sistemas de facturación en muchas organizaciones.


Trazabilidad y control de la facturación

El nuevo sistema permite:

  • Registro de la emisión y recepción de facturas
  • Seguimiento de su estado (aceptación, rechazo, pago)
  • Integración con sistemas de control tributario

En la práctica, se configura un modelo de trazabilidad completa del ciclo de facturación.


Control de morosidad

Se introduce la obligación de informar sobre:

  • Fecha de recepción de la factura
  • Fecha de pago

Este elemento refuerza los mecanismos de control sobre los plazos de pago y su cumplimiento.


Modificación del Reglamento de facturación

Se refuerzan los principios de:

  • Autenticidad del origen
  • Integridad del contenido
  • Conservación de la información

Y se limita significativamente la posibilidad de alteración de registros de facturación.


Calendario de implantación

  • Entrada en vigor formal: 20 días desde su publicación
  • Aplicación efectiva: condicionada al desarrollo reglamentario

Plazos orientativos:

  • Grandes empresas → implantación prioritaria
  • PYMES y autónomos → hasta 24 meses desde desarrollo técnico


Impacto real para las empresas

El RD 238/2026 no es únicamente una obligación formal, sino que implica:

Transformación de procesos internos

  • Digitalización integral del ciclo de facturación
  • Integración entre sistemas contables, ERP y facturación


Mayor exposición al control fiscal

  • Reducción del margen de discrecionalidad
  • Incremento de la capacidad de verificación por parte de la AEAT

Revisión de políticas de cobro

  • Necesidad de controlar plazos de pago
  • Mayor presión en la gestión de clientes

Dependencia tecnológica

  • Adaptación o cambio de software
  • Riesgos asociados a proveedores tecnológicos

Riesgos y contingencias

El incumplimiento del nuevo marco puede generar:

Riesgos fiscales

  • Sanciones por incumplimiento de obligaciones de facturación
  • Regularizaciones derivadas de inconsistencias en registros

Riesgos operativos

  • Interrupciones en la facturación
  • Errores en integración de sistemas

Riesgos reputacionales

  • Incumplimientos en plazos de pago visibles
  • Impacto en relaciones comerciales

Riesgos tecnológicos

  • Sistemas no adaptados
  • Fallos en interoperabilidad

Recomendaciones

Se recomienda a las empresas:

  • Evaluar el estado actual de sus sistemas de facturación
  • Analizar la adecuación de sus procesos internos
  • Planificar la transición tecnológica
  • Revisar contratos con proveedores y clientes

 

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Conclusión

El RD 238/2026 supone un cambio estructural en el modelo de facturación empresarial en España.

Más allá de la obligación formal, implica:

  • mayor transparencia
  • mayor control
  • y una transformación operativa relevante

Su correcta implementación será clave para evitar riesgos y garantizar la continuidad operativa.